¿Te gusta mojar el pan? Pues dale un toque original a salsas y mayonesas, y enriquece tus platos saludablemente para impactar a tus invitados. La clave para conseguirlo es aprovechar la personalidad que tienen los buenos aceites de oliva virgen extra.

Por  ejemplo, un buen arbequina transforma un buen puré. Un clásico arbequina, con sus aromas ligeros, dulces y delicados y sus notas de almendras, vainilla, plátano y manzana, constituye el ingrediente perfecto para emulsionar antes de servir en el plato un buen puré de patatas. No tengas reparo y sustituye la mantequilla por el aceite, te sorprenderá el exquisito resultado..

Si te gustan las mezclas atrevidas, sigue esta preparación sugerente: la clásica salsa roja hecha tras batir un buen chorro de arbequina sobre unas yemas de huevo, un huevo cocido entero, un poco de ketchup, tabasco y salsa worcestershire, y el zumo de una naranja (aunque las cantidades las dejo a tu elección). También te recomiendo comprar una mayonesa en el supermercado y arreglarla añadiendo el aceite y, posteriormente, el zumo, la salsa tabasco, la salsa worcestershire y el ketchup, y así no correrás riesgos de que se te corte la mayonesa…, ¿buen truco, verdad? Ya sabemos que hay mucha diferencia entre una mayonesa casera y la comprada, pero con el recurso de un buen aceite siempre podemos transformar la comprada en una salsa muy atractiva, digna y rápida de hacer.

Salsa con aromas fuertes y verdes

Ya sabes que siempre apuesto `por tener más de un AOVE en casa, para disfrutar de sabores diferentes. Por  ejemplo, hazte con un picual temprano con sus intensos aromas a hoja verde, su intenso amargor y picante. Es excelente para preparar salsas con personalidad, como los currys. Mézclalo con ingredientes fuertes como una cebolleta, chiles, ajos, pasta de curry, limón o lima y algo de caldo, y tendrás una salsa excelente para acompañar carnes y pescados de sabor intenso.

No nos cansamos de repetir que un aceite de oliva virgen extra (AOVE) es siempre fundamental para mejorar cualquier plato preparado, ya sea casero o comprado preparado. Pero cuidado, un mal aceite  también tiene la capacidad de estropear una buena ensalada, unas simples verduras o un plato de carne o pescado…

A la mesa… ¡Buen provecho!

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