Hoy quiero enseñaros cómo hacer una salsa pesto típica italiana, concretamente de la zona de Sicilia, que me enseñaron a preparar en uno de mis viajes por el país alpino. El aceite de oliva virgen extra se convierte en protagonista de la salsa, aportando personalidad y permitiendo que el resto de ingredientes añadan sus sabores y aromas acompañando al otro protagonista principal: la albahaca.

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Utilizar aceite de oliva virgen extra para hacerla es fundamental porque, si utilizamos un aceite de oliva refinado para hacer la mezcla, lo que vamos a obtener es algo parecido al aceite aromatizado que te encuentras en la mayoría de los restaurantes italianos que hay en España, que dan ganas de retirarlos de la mesa; es decir, una salsa sin personalidad, con un perfil aromático artificial o químico.

Los ingredientes que voy a utilizar son los siguientes: ajo, almendra (allí ponían este fruto seco, pero si tienes piñones o cualquier otro fruto seco también quedará bueno, aunque no sea la típica salsa pesto de Sicilia); tomates cherry, anchoas, alcaparras y, finalmente, un poco del agua de la pasta con la que voy a mezclar esta salsa.

La salsa pesto se suele utilizar principalmente para tomar con pasta, pero la puedes utilizar en cualquier preparación culinaria, como verduras cocidas, para dar un toque a una pizza cocinada, ensalada de tomates, etcétera, así como para decorar cualquier preparación emplatada.

Forma de hacerlo: muy sencillo, batimos todo y lo mezclamos con pasta recién cocida en la sartén.

¿Qué variedad de AOVE elegimos para el pesto?

En realidad da igual cuál utilices, siempre y cuando sea de muy buena calidad; cualquiera de los aceites de oliva virgen extra que puedes encontrar en nuestras selecciones marida perfectamente en esta salsa. Si bien, yo recomendaría uno que no sea demasiado amargo, y con cierto sabor dulce para que se pueda percibir el sabor de la albahaca, así como del resto de ingredientes.

La albahaca es, para mí, la joya de las hierbas aromáticas. Hoy en día tenemos la suerte de poder disponer de ella casi en cualquier época del año en pequeños envases; y en cuanto entra la primavera podemos comprar pequeñas macetas en supermercados y tiendas de “chinos”.

Me estoy refierendo a la hoja de albahaca fresca, que no tiene nada que ver con la albahaca seca que se comercializa en pequeños frascos.

Yo recomendaría un buen aceite de oliva virgen extra variedad hojiblanca, por su sabor dulce, cuerpo y moderado amargor. Marida de maravilla, además de con la albahaca, con sabores salinos como la anchoa, y con los tomates (un buen salmorejo elaborado con hojiblanca es un plato ¡exquisito!).

Espero que preparéis esta receta, elijáis un buen aceite de oliva virgen extra y ¡la disfrutéis!

Y ya sabes que si no tienes pasta, puedes utilizarla para aliñar múltiples platos, como unos buenos tomates, o una mozzarella de búfala.

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