Algunas veces he oído “No me gusta mucho este aceite porque es muy ácido, lo prefiero de 0,4”.
Pero atención: la acidez no tiene olor ni tiene sabor, es uno de los términos confusos del mundo del aceite de oliva que circula por la mente del consumidor.

Los grandes envasadores y productores de aceite de oliva (aceite de oliva refinado), tradicionalmente nos han hablado de aceites de 1 grado, 0,4 grados…, cuando en realidad a lo que se referían era a la proporción de aceite de oliva virgen que mezclaban con ese aceite refinado (químico).blog acidez aceite

La acidez nos indica el estado de salud de la aceituna de la que proviene el aceite. Es el parámetro físico-químico más conocido de aceite. Se refiere al contenido en ácidos grasos libres, expresándose en % de ácido oleico.

El olor y el sabor lo proporcionan la variedad del fruto, su maduración, su estado sanitario y la forma de elaborarlo.

Solo tiene sentido hablar de acidez en los aceites de oliva vírgenes, en los que baja acidez es sinónimo de calidad del aceite.

Es importante que sepáis que la acidez no se puede detectar sensorialmente, es decir, ¡es imposible determinar a través del sabor y olor la acidez de un aceite de oliva virgen extra!

Los aceite que yo os recomiendo consumir son todos ellos de calidad excelente, con una acidez de entre 0,1 y como mucho 0,2 grados, así que olvídate para siempre de la acidez. Cualquiera de estos aceites que estamos catando en estos meses (ver aquí), es digno de la mesa de una reina 😉

Es genial porque así puedes centrarte en los aromas del AOVE, en su amargo y picante, en su sabor dulce o en su regusto final astringente… ¡olvídate para siempre de la acidez!

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