Vuelvo a un tema que hay hemos tratado anteriormente: lo difícil que es encontrar una etiqueta completa en una botella de aceite de oliva virgen extra (AOVE)!

Los textos en las botellas de los aceites Premium suelen crearnos cierta confusión y habitualmente ofrecen una información incompleta. Hay pocas botellas que no muestren de forma clara lo que vamos a comprar; a mí particularmente, cuando compro una botella me gusta leer en la etiqueta algunas cosas que considero fundamentales. Voy a enumerarte las más trascendentales:

  1. Origen. Hay muchos aceites que, a pesar de haber sido producidos en una determinada zona geográfica, solo hacen mención en su etiqueta al lugar donde se encuentra su oficina comercial. En muchas ocasiones no coincide con el lugar donde se ha producido… A ti como consumidor no te importa que un aceite que se produce en Jaén, o Cáceres, tenga su oficina comercial en Madrid, verdad? Lo ideal sería que la etiqueta detallara la ubicación del olivar de donde se han obtenido las aceitunas y, además, dónde se encuentra la almazara donde se molturaron esas aceitunas. El problema suele estar relacionado con que muchos aceites no se elaboran en almazara propia y los productores no quieren ponerlo. Pero en realidad a los consumidores nos da igual que la almazara sea suya o del vecino, lo importante es que su aceite sea bueno y mantenga año tras año una misma línea de calidad y perfil organoléptico.
  2. Variedad. Es lo que más me sorprende: ¡todavía hay aceites que no indican la variedad de la que está elaborado! Algo que debería ser obligatorio en un aceite premium. Ya sabemos que los aceites batalla del súper no lo suelen poner, aunque ahora algunas grandes marcas envasadoras empiecen a hacerlo; esto es bueno para crear cultura, siempre y cuando sea verdad lo que indican (¡ojo!, que no siempre es así…). Por ejemplo, Aceitalia hizo durante unos años un AOVE, llamado km9,  con la variedad manzanilla cacereña.
  3. Recolección/cosecha temprana. Saberlo es fundamental para saber si el aceite tendrá aromas más intensos, más verdes o, por el contrario, si se ha obtenido con aceitunas más maduras, el aceite poseerá aromas más tranquilos o maduros.
  4. Año de la cosecha. Considero esencial saber si el aceite que voy a comprar es de la última cosecha, es decir, si compraré un aceite fresco. Pocos aceites lo indican… Relacionado con esto puedes fijarte como pista en la fecha de consumo preferente, aunque presta atención porque hay quien pone 2 años desde la fecha de envasado, ¡que no de elaboración!, y eso nos conduce muchas veces a desconocer sobre el año que fue cosechado.
  5. Nota de cata. Aunque fuera de forma sencilla, los consumidores agradeceríamos unas breves notas que hagan mención al grado de intensidad de amargor y picante. Respecto al frutado, sería interesante saber si es verde o maduro, el grado de intensidad aproximado, y para matrícula, que indiquen los matices aromáticos que tiene. Para mí es inaceptable que muchos productores simplemente pongan “Frutado” en su etiqueta, lo que denota su falta de conocimiento real: si no fuera frutado, el aceite no sería Virgen Extra… Ahí se delatan algunos…
  6. Extracción en frío. Ya sabemos todos, excelsos alumnos de mis catas, que esto es redundante si el aceite es virgen extra… Aun así, me atrevo a apostar que el 99% de los aceites lo indican, queda profesional. Pero es tan absurdo como si pusiéramos en la etiqueta aceite sin defectos… claro, si es virgen extra se sobreentiende que no tiene defectos ;).
    Posiblemente algún día se deje de poner, yo creo que responde a la inercia de los viejos tiempos y costumbres, cuando se hablaba de la acidez, de la primera presión… y con ello se pretendía captar al consumidor aludiendo a prácticas y maquinaria tradicionales. Pero ahora ya nos sobra.
  7. Grado de acidez. ¿Es tan importante que lo indique en la etiqueta? Por normativa, si ponemos la acidez del aceite, tendremos que poner los otros parámetros obligatorios (peróxidos, ceras, coeficiente k). Personalmente creo que como consumidores estos datos no nos importan: es mucho más importante la nota de cata. Sobre todo si tenemos en cuenta que estos datos, además, no son estáticos en el tiempo, y con el paso de los meses varían mucho. Leer que un aceite tiene una acidez máxima de 0,2 me dice tanto como que ha sido elaborado en una almazara con un diseño muy bonito.

Ya os he comentado antes que el texto Aceite de oliva de categoría superior obtenido directamente de aceitunas y solo mediante procedimientos mecánicos” es obligatorio en todas las botellas de aceite de oliva virgen extra. Si el aceite es solo virgen, se suprime categoría superior.

Y ya acabo, que no quiero marearos con mucha más información técnica. Que os quede claro que si hay que indicar datos técnico-químicos, sería más interesante incluir parámetros que pueden ser interesantes por informarnos sobre si estamos consumiendo un alimento realmente saludable: antioxidantes naturales como el nivel de polifenoles, oleocantal…, o el ácido oleico. Claro que tal vez eso sea rizar un poco más el rizo, así que disfrutad  del AOVE que tengáis en casa y apuntaros a catas para aprender a apreciar más nuestro oro líquido.

Translate »